El espejismo de la igualdad: La mirada iracunda

La mirada iracunda, Centro Cultural Montehermoso, Vitoria-Gasteiz.
Comisarios: Xabier Arakistain y Maura Relly
Publicado en Cultura/s, 20 de febrero de 2008

Desde que hace algo más de un año Xavier Arakistain se hizo cargo de Montehermoso, este centro es el único en España que enuncia como uno de sus objetivos principales “la aplicación de políticas de igualdad entre los sexos”. En su justificación teórica, La mirada iracunda, un proyecto en la estela de las revisiones feministas que se sucedieron en Estados Unidos durante 2007, declara surgir a partir del “espejismo de la igualdad” y el “techo de cristal” ante los que reaccionan con ira las mujeres llegadas a la treintena, cuestión que planteaba en 1996 Amelia Valcárcel en La Política de las mujeres. Sin embargo, la exposición grosso modo, no resulta tan iracunda (salvo el montaje fotográfico “The Patriarchy is a Pyramid Scheme” en la rampa destrozada y quemada por A.L. Steiner). Lo cual no quiere decir que carezca de interés.
Heterogénea y rara, la muestra reúne una veintena de artistas del panorama internacional, entre las que se encuentran Tracey Moffatt, Coco Fusco y Yurie Nagashima junto a artistas menos conocidas (Lida Abdul, Dorothy Cross, Lara Favaretto, Caron Geary, Charlotte Schleiffert) y trabajos recientes y ya clásicos de las españolas Pilar Albarracín, Cristina Lucas, Itziar Okaritz, Mireia Sallarés y la joven pintora Txaro Arrazola. Un mosaico en el que se mezclan propuestas en el marco de la ortodoxia feminista (la pared de cartas reivindicando el derecho al aborto de Andrea Bowers), junto a cuadros muy new age (Chitra Ganesh) y de reapropiación kitsch (la famosa “Liz Taylor Series”, de Kathe Burkhart) que desafían el criterio de calidad del mercado; documentales, como el muy interesante “White Women” de Lolou Cherinet rodado en una cena de gigolós africanos en Oslo, preguntándose por las condiciones del turismo sexual, para acabar con un alegato a los jóvenes que pierden a su familia, su cultura y su dignidad al trasladarse a Europa. Y una buena cantidad de vídeos y cortos de ficción de gran impacto, como las atmósferas siniestras de intenso suspense y crudo desenlace de la joven franco-británica Alice Anderson; y el autocombate pugilístico de Sophie Whettnall.
Además, esta exposición se completa con una selección de vídeos en monocanal a cargo de Erreakzioa-Reacción (Estíbaliz Sádaba y Azucena Vieites) que, bajo la denominación de “Contraseñas: Nuevas representaciones sobre la feminidad” recoge, entre otros, “Casting: James Dean (Rebelde sin causa)” de Cabello/Carceller y un fresco documental sobre el inicio del feminismo “Not for Sale: Feminism and the Art in the USA during the 1970s” de la crítica Laura Cottingham. Que algún otro, como el de la pornostar Annie Sprinkle, quedaran censurados –al menos en la inauguración- da cuenta de las dificultades de este proyecto en una ciudad provinciana, polarizada entre un ayuntamiento conservador y la izquierda abertzale. Lo que se muestra aquí pertenece al arco de sensibilidades extremas y de una vitalidad en la creación y difusión artísticas poco habitual en las salas institucionales.